LA LITERATURA COMO PROFESIÓN. ENTREVISTA CON LA DRA. CARMEN ÁLVAREZ LOBATO

A veces minimizamos el poder de la literatura, decimos que es lúdica, un divertimento, un entretenimiento o que sirve como documento histórico. Creo que es todo lo anterior, pero el papel actual que ejerce es la crítica, es una reflexión sobre nuestro estar en el mundo

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El ámbito laboral prioriza cada vez más la tecnología y desplaza áreas como las humanidades, de ahí surge la interrogativa del porqué estudiar y dedicarse profesionalmente a la literatura. Nos acercamos a la Dra. en Literatura Hispánica Carmen Álvarez Lobato para conversar en torno a su línea de investigación; sobre la importancia que tiene la literatura en la sociedad. La doctora da algunos consejos a los estudiantes y egresados de la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas de la Uaemex.

La literatura no es unidireccional, es incluyente tanto en su estudio como en su aplicación. Por tanto, ser un profesional de dicha área conlleva desarrollar no sólo habilidades propias de su disciplina para enfrentarse al mundo laboral, sino conservar y ampliar su visión del mundo. Quienes han tenido la fortuna de coincidir en el aula con la Dra. Lobato pueden corroborar no solo su calidad como docente, sino su arenga por nuestro futuro profesional, de ahí la importancia de escucharla hablar desde su experiencia, de una trayectoria enfocada en la investigación y producción literaria.

¿Qué propició que se dedicara a la literatura de manera profesional?

Desde mi niñez me ha gustado leer. Este gusto por la lectura, por la literatura me motivó a escribir mis propios libros y generar conocimiento. También, trabajar con investigadores aumentó mi interés por realizar investigaciones.

Cosa notable para los que conocemos a la Dra. Lobato es su pasión por la obra de Fernando del Paso, autor que ha marcado su vida profesional tanto en su labor de investigación como en la docente ¿a qué nivel le entusiasma a la Dra. Lobato la obra del autor de José Trigo?

La obra de Fernando del Paso, siempre me ha gustado mucho. Cuando comencé a estudiar mi doctorado tenía claro que quería hacer una investigación sobre él. En ese sentido es el autor que ha guiado mi vida académica, sobre todo mis trabajos de investigación ya como profesional de la literatura.

¿Y cuando era estudiante?

En esa época tenía más afición por la literatura europea. Por otro lado, Sor Juana me gustaba mucho, tuve un tiempo de sorjuanista; de hecho, las primeras publicaciones que realicé fueron sobre ella. Todavía trabajo cuestiones sobre la literatura del barroco, pero definitivamente cambiaron mis intereses. En ese cambio, tuvo que ver, me parece, mi encuentro con la obra de Fernando del Paso, específicamente con José Trigo que fue la primera novela que leí de él, como ya había mencionado, es el autor que orientó mis investigaciones.

¿Todavía continúa trabajándolo?

Junto con mi equipo Literatura y Pensamiento Crítico, tengo una investigación vigente. Es un proyecto sobre la risa, sobre literatura humorística y cómica, que de alguna manera derivó de algunas investigaciones que tenía avanzadas en relación con Del Paso. Ahora mi interés está puesto en la ironía que se deriva de la literatura moderna, esta no necesariamente es humorística, pero está vinculada a lo humorístico. La ironía es profundamente crítica.

Cuando se estudia o se ejerce la literatura profesionalmente, una de las preguntas más recurrentes versa acerca de la importancia o el papel que tiene la literatura para la sociedad ¿qué piensa acerca de esta cuestión?

La literatura tiene un papel profundamente crítico, a veces minimizamos el poder de la literatura, decimos que es lúdica, un divertimento, un entretenimiento o que sirve como documento histórico. Creo que es todo lo anterior,pero el papel actual que ejerce es la crítica, es una reflexión sobre nuestro estar en el mundo, que no es un papel menor; en ese sentido, es también una forma de conocimiento. Así me gusta entenderla.

Hablando de ello, desde su perspectiva, ¿cuál es el rumbo que está tomando la literatura mexicana contemporánea?

Se están haciendo propuestas interesantes en lo que toca a la poesía. En cuanto a la narrativa,  hay una gran diversidad, pero me parece que cada vez se escribe literatura más corta, no solamente en la literatura mexicana, sino en la literatura en general. De manera específica, me gustan mucho las novelas extensas, de ahí mi gusto por la obra de Del Paso, ejemplares así ya casi no se ven. Hay buenos cuentistas, novela de peso, interesante, pero extraño una propuesta narrativa mucho mayor.

Como docente en la Facultad de Humanidades. ¿Cuál sería su consejo para aquellos que desean tomar el camino de la literatura como carrera profesional?

Deben seguir leyendo. Yo me pregunto ¿qué hacer para no perder la esperanza en la literatura? Lo que mencioné anteriormente: la importancia de dedicarse profesionalmente a esto es formar espíritus críticos. Esa es la labor de los alumnos que ahora están egresando, no perder el interés por la investigación y desarrollar su espíritu crítico.

¿Cuál sería su consejo para los que están próximos a egresar o son  recién egresados de la licenciatura?

Lo que sucede, inicialmente, cuando egresan es la búsqueda infatigable de trabajo; hay que ser realistas, porque cuando están aquí quizá imaginan grandes cosas y la realidad resulta en blanco y negro. Para los egresados de literatura hay buenas posibilidades y oportunidades de trabajo; hay que tomar en cuenta que son pocos los egresados, para ellos hay muchos campos donde pueden aplicar su conocimiento como la docencia, la edición de textos, el periodismo.

Egresan con habilidades que quizá no tienen alumnos de otras licenciaturas. Los estudiantes de Lengua y Literatura dominan habilidades del lenguaje que son esenciales para la enseñanza, la corrección de estilo o cualquier otro trabajo. Se trata de tener apertura hacia esos nuevos ámbitos profesionales, los cuales podrían encontrar confiando en el conocimiento adquirido acerca de la literatura y lengua hispánicas.

Tomando en cuenta su experiencia como profesionista del área de literatura surgió el tema en relación a si este ejercicio profesional trae consigo momentos poco gratos, lo que es negado por la Dra. Lobato

No, nunca, precisamente porque me gusta mucho la literatura no he encontrado momentos amargos relacionados con ella. Me parece que es muy placentero dedicarse a esto porque es un aprendizaje constante. Nos da la opción de trabajar a un autor en un momento dado, pero también  existe la posibilidad de cambiar el objeto de estudio, opción que no tienen otras profesiones. El aprendizaje constante es lo que beneficia una investigación.

Además, la labor de enfrentarse a nuevas generaciones, de tratar de enseñarles me parece una actividad enriquecedora: los alumnos siempre cambian, son distintos, uno aprende con ellos. Evidentemente descubrí nuevos conocimientos en la maestría y el doctorado, pero el mayor aprendizaje lo obtengo cuando imparto clase. Ahí se aprende realmente.

¿Compartir lo que ha aprendido durante tanto tiempo es para usted un reto?

Compartirlo, sí, pero también es un reto actualizar ese conocimiento. ¿De qué sirve si se queda en algún lado anquilosado?, nuestra labor como docentes es justamente esa actualización, la cual se da en los salones de clase. En mi experiencia, la respuesta en las aulas me parece siempre positiva porque constantemente habrá gente que quiera aprender. Ese es el momento en que sabemos que la literatura o el conocimiento que hay en torno a ella está vivo; es ahí cuando sabes que la riqueza de la literatura es invaluable.

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