Bitácora literaria: Mitos y realidades de estudiar Literatura

Por: Alex Haro

Estudiar Literatura es una de las mejores decisiones que puedes tomar en tu vida, o al menos es lo que te dirá cualquier persona que haya tenido la oportunidad de hacerlo. Si bien, como en todas las profesiones, se necesita un perfil de ingreso en el cual los aspirantes reúnan una serie de habilidades y aptitudes para desempeñarse en ese ámbito, el de Letras o Literatura es un poco confuso. Mientras toda la gente sabe que para estudiar Medicina se requiere mucha perseverancia, inteligencia, constancia y disciplina, además de no tenerle miedo a la sangre, por ejemplo, al ser una carrera menos común, por decirlo en términos agradables, los estudiantes de Letras y su jornada diaria suelen ser un enigma para el resto de las personas.

Por eso, a continuación, te presentaré una serie de mitos y realidades con la intención de desmentir o confirmar, según sea el caso, las distintas creencias que la mayoría de gente tiene con respecto a estudiar Literatura. De antemano, ofrezco una sincera disculpa a mis colegas literatos por mal emplear el término “mito”, que en realidad hace referencia a historias que explican el origen del universo, y que conforman una serie de relatos conocidos como mitología. Mi intención de cubrir una gama mayor de lectores me obliga a no usar palabras como “falacia” que, si bien me harían ver más refinado e intelectual, no comparte toda la gente.

1. Es puro “ler” (like si entendiste la referencia) —> Mitad mito / mitad realidad.

Sí, parecería evidente, pero, lamentablemente, no es tan raro ver a gente que entra a la carrera con la esperanza de no leer tanto. Grave error, basta con usar el sentido común, que en palabras de un ex profesor mío es el menos común de los sentidos, para adivinar o deducir que en Literatura se va a leer mucho. Por si acaso hay alguno que todavía lo duda, lo dejaré más claro: ¡sí, se tiene que leer muchísimo!

Sin embargo, no es lo único que hacemos. A diferencia de lo que mucha gente puede pensar, al leer una novela, cuento o poema no termina la labor del literato. Al día siguiente, en la clase en la cual se te fue asignada esta tarea, es necesario comentar el texto leído. Y aquí aparece otra aclaración fundamental: comentar una obra no es, simplemente, decir si te gustó o no, o si está bonita o no. Para nada.

La labor del literato consiste en analizar, a profundidad, un texto a partir de diferentes perspectivas, visiones o corrientes teóricas. En ocasiones, todo junto. No basta con “ler”, también tenemos que analizar, interpretar y, muchas veces, hasta traducir a lenguaje “llano”, por decirlo de algún modo, lo leído. En resumen, sí, se lee mucho, pero no, la labor no termina ahí. La mayoría de las veces leer una obra de cuatrocientas o quinientas páginas de una semana para otra, o de un día para otro si te gusta procrastinar, ya me los conozco, es solo el inicio, la parte “fácil” de la carrera.

2. Estudias para ser escritor -> Mito.

Como un literato que pretende ser escritor, me veo en la penosa necesidad de romperles el corazón antes de que decidan entrar a la licenciatura. No te preparan para ser escritor, repito: ¡no te preparan para ser escritor! Así que, si tu única intención es estudiar Letras para ser el siguiente Stephen King o la siguiente J. K. Rowling, yo te recomendaría que estudiaras otra cosa.

La Literatura se estudia para ser un portavoz de ella. En la carrera, te prepararán para ser capaz de analizar y comprender un sinfín de textos, desde literarios hasta periodísticos; te convertirás en un crítico literario; tendrás las habilidades para ser un corrector de estilo, es decir, alguien capaz de corregir textos que escriben otras personas, y no, no solamente me refiero a pulir sus errores ortográficos, muchas veces, los correctores tienen que, prácticamente, reescribir un texto (les sorprendería la cantidad de gente, muchos de ellos licenciados, que no saben escribir de forma apropiada); podrás hacer investigación literaria; y, como la mayoría de nosotros terminamos haciendo, te prepararán para dar clases de literatura y español.

Tampoco te lo voy a negar, estudiar Literatura te da un montón de habilidades para ser un escritor de ficción, como muchos de mis compañeros les podrán confirmar, pero no es el fin principal de la licenciatura. Uno estudia Letras porque las ama, porque le apasionan, porque no puede vivir sin estar leyendo y porque, cada vez que termina un libro, una parte de él o ella muere con la historia. Esa es una forma muy sencilla de ver si alguien tendrá éxito en la carrera: si te habla de la Literatura con la misma pasión con la que describe a su crush, utilizando cada ápice de vocabulario que encuentra en el español, tiene con qué; si habla de ella como de cualquier otra cosa, a lo mejor tendría que reconsiderar su futuro.

3. Te mueres de hambre -> No sé.

Sí, es una de las preocupaciones principales de la familia de un joven que decide estudiar Letras. “¿Pero de qué vas a vivir?”. Te mentiría si te digo que no he escuchado esa frase por lo menos unas cinco veces en mi vida, y me estoy quedando corto, créeme.

Ahora, ¿por qué digo que no sé en lugar de un rotundo no que infunda de valor y esperanza a las nuevas generaciones de artistas y estudiantes de arte? Porque es la verdad, la neta, “de a compas”, no lo sé. ¿Por qué? Porque estudiar una carrera u otra no va a determinar si tienes empleo o no. Entender eso es madurar, “es parte de crecer, Timmy” (hoy traigo las referencias a tope). Estudiar Letras te ofrece un campo laboral bastante amplio: docencia, corrección de estilo, editorial, difusión cultural, investigación literaria, periodismo, entre otros.

No voy a entrar en detalles de cómo las artes no son valoradas en nuestro país y demás, porque eso es tema para otro día. Lo único que te voy a decir es que he visto a estudiantes de medicina egresar y no tener trabajo, así como he presenciado a compañeros míos tener años de experiencia antes de titularse, o de egresar siquiera. ¿Recuerdas lo que te dije de la pasión en el punto anterior? Pues eso, si amas la Literatura y de verdad te apasiona lo que haces al grado de enloquecer eventualmente encuentras la manera.

Ahora, me encantaría seguir pero ya me extendí demasiado, tendremos que dejar otros mitos y realidades para la siguiente ocasión. No es como que te quiero hacer leer demasiado… ¿o sí?

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