Un viaje de Cuba a México: la travesía de la profesora Onoria Céspedes

Hoy más que nunca es necesaria la labor de los historiadores. Creo que ahora tenemos una visión más amplia y consciente al estudiar los aciertos y las falencias del pasado.

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¿Qué la trajo a vivir a México? Y, ¿qué retos ha enfrentado laboralmente?

Venir a México para mí fue cumplir un sueño. Es una aspiración que compartimos muchos cubanos. Allá tú le puedes preguntar a la gente: ¿qué país quisieras conocer?, y muchos te responderán sin dudar que México. Dada la cercanía con Cuba, toda la cultura, la música, el cine y la historia mexicana están muy presentes en el día a día de la vida en mi país. Además, aunque creo que todas las naciones latinoamericanas estamos hermandadas, se han generado fuertes lazos históricos que unen especialmente a estas dos naciones. Yo llegué con el proyecto de concluir y publicar un libro con el Centro de Estudios Lombardo Toledano sobre una investigación que estaba realizando sobre el intelectual cubano Juan Marinello. Él fue un puntal de los movimientos culturales y   sindicales de los años treinta: convivió y participó con muchos de los grupos   progresistas que se gestaron en México   y el continente de esta época. Luego regresé acá en el 2000 para hacer diversas presentaciones del libro en la  Feria del Libro del Palacio de Minería  y   ciudades de la República. Entre ellas estuvo Toluca. Después del evento se me aproximaron algunas personas para comentarme algo muy interesante: ellos me hablaron sobre la presencia y el trabajo que tuvo el poeta cubano José María Heredia esta ciudad y en México en general. Esto fue muy importante, ya que a partir de ahí comencé a investigar los vínculos del escritor y descubrí documentos y registros de su labor que resultaron ser una obra totalmente desconocida en Cuba. Me decidí entonces a recuperarla. Yo en ese entonces ya formaba parte de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), una organización que conglomera a todos los escritores y artistas de la isla que cuentan con una obra significativa y reconocida nacional e internacionalmente.  A través de la UNEAC me facilitaron, en gran medida, mi posibilidad de salir a trabajar e investigar este tema en México. Evidentemente una de las dificultades más grandes fue tomar la decisión de dejar mi vida en Cuba para realizar mi investigación en Toluca, yo me radiqué permanentemente en México en el 2003. Mi niña en ese entonces era pequeña y fue un cambio total para todos. Yo ya tenía una carrera, un perfil que había generado en mi país y aquí tuve que empezar desde cero. Sin embargo, agradezco mucho todas las oportunidades y los espacios donde he podido trabajar y desarrollarme tanto en Toluca como en los diversos municipios del Estado de México. Han sido experiencias muy enriquecedoras, la gente me ha recibido como en casa, no me he sentido nunca extranjera en este país. A mis alumnos siempre les digo que yo creo firmemente en la hermandad latinoamericana. Por ello me siento muy afortunada y agradecida con la vida.

¿Cuáles han sido los temas de estudio que más la han motivado?

Yo soy principalmente una profesora. He trabajado dando clase en todos los niveles educativos. Estuve quince años formando a docentes de historia. Recuerdo que desde pequeña he cultivado un gusto por la historia. En Cuba es una materia esencial que constituye un fundamento básico para toda la población. Martí nos llama a que el pueblo cubano conozca la esencia de su país. Desde el preescolar se les enseña a los niños sobre los acontecimientos, las efemérides históricas y el pensamiento de las figuras más importantes de la nación. Además, eso se combinó con mi amor por la lectura. Siempre he leído mucho y yo crecí con lecturas soviéticas y de izquierda ya que tenía seis años cuando la Revolución en Cuba. Estas aproximaciones fueron para mí una manera de comprender al ser humano, sus complejidades, desde una edad muy temprana. Yo trato de siempre reflexionar sobre lo que significa estudiar historia. ¿Qué nos brinda revisar las experiencias de nuestros predecesores? Creo que siempre debemos buscar esa utilidad trascendental que nos trae este tipo de investigaciones: nos debe ayudar a comprender cómo y porqué somos como somos. Lo que estamos haciendo hoy es lo que forjará el futuro, no podemos dejar de lado, entonces, todo lo que ha sucedido antes. No sería algo ético. La historia nos genera un compromiso con nosotros mismos, con el mundo y con la sociedad. La pandemia, por ejemplo, ha puesto en evidencia lo frágil que realmente podemos llegar a ser. La mortalidad del ser humano es grave y pesada. Como humanistas debemos ser sensibles y crear conocimiento que nos lleve a un mejor entendimiento de nuestro momento, de guiar a un mejor futuro para la humanidad. Entonces, puedo decir que mis intereses han sido sobre los temas humanos, lo que nos constituye: la historia, la política, la cultura, los temas de género, los sentimientos y los valores. Por eso pienso que la docencia es una rama hermosa, poder transmitir la información a las nuevas generaciones y ayudarlos a forjar sus vidas es algo muy especial.

¿Cuándo y cómo nació su interés por el periodismo?

La obra de Heredia me llevó a investigar más sobre la importancia del periodismo. Dicen que es el cuarto poder, que es un arma poderosa. Y pienso que es algo que solamente se ha ido intensificando con el paso de los años y con la importancia que han cobrado las redes sociales en la modernidad: la información mueve a la sociedad al pueblo. Yo he vinculado el periodismo con lo educativo. Como te decía, yo soy primeramente una docente. El mensaje que se lleva a través del periodismo es uno que incide e influye en el receptor, de alguna manera lo educa y lo motiva a realizar ciertas acciones o tomar determinadas posturas. Heredia y Quintana Roo consideraban al periodismo cultural como una forma de masificar ese conocimiento que se había reservado para unos pocos, los periódicos que fundaron sirvieron para que el pueblo conozca las ideas novedosas que se gestaban en el mundo. Ellos querían “instruir con agrado”, es decir, poner este pensamiento académico, filosófico y literario en un lenguaje accesible para todos. Comparto este parecer acerca del periodismo, es un canal y un vehículo para que podamos comunicarnos. La historia genera la realidad, pero el periodismo nos permite conocerla y divulgarla. Además, recordemos que no existe una sola realidad, cada uno genera su propio punto de vista. Creo que por eso me llama tanto la atención el periodismo: la capacidad que tiene para llegar a todos y para que las voces de la gente sean escuchadas. Me parece triste, sin embargo, que en muchas instancias los medios de comunicación son deshumanizados, sin respeto por los otros ni por la vida. Son negocios, se publica lo que se paga. Es el reto que tienen ustedes como egresados de nuestra facultad: regresar el humanismo a la comunicación y al periodismo. Que vuelva a ser ese instrumento de cambio social y unidad. El espacio para la cultura hay que conquistarlo.

Desde su perspectiva, ¿qué rumbo considera que está tomando el periodismo en la actualidad?

Creo que se genera muy poco periodismo cultural, el contenido realmente importante que se publica es poco o nulo. Priman más los intereses personales de los grupos que controlan los medios de comunicación masiva. No creo que tenemos el periodismo que necesitamos. Yo creo que es una herramienta para reconstruir y curar el tejido social que está quebrado: la falta de valores humanos. Debería existir un balance y no que los medios sean y sirvan a la política. Es verdad que la supervivencia del periodismo depende del financiamiento. Nos falta crítica. Veo una necesidad de repensar la situación que tiene el país en este sentido, plantearnos la verdadera función social que tiene el periodismo. Tengo mucha fe en el talento que sale de la facultad, eso me da esperanza.

La profesora Onoria Céspedes

¿Cómo ha cambiado la labor del historiador a lo largo de las generaciones?

Hoy más que nunca es necesaria la labor de los historiadores. Creo que ahora tenemos una visión más amplia y consciente al estudiar los aciertos y las falencias del pasado. Pienso que debemos demostrar a la sociedad la importancia de los aportes que tienen los historiadores en el proceso de transformación del país y del mundo. El conocimiento de la historia es imprescindible para generar un compromiso con el mundo. Por ejemplo, todos se sienten orgullosos de la Independencia o de la Revolución Mexicana, pero pocos conocen realmente la esencia de esos procesos. El sentimiento del pueblo debe ser acompañado con el conocimiento histórico. Mantengo un vínculo con muchos de los jóvenes que he tenido el placer de enseñar y veo lo difícil que es para ellos insertarse en el campo laboral, pero sobre todo en los proyectos transformadores de la ciudad y de México. Y se debe principalmente a que no se valora la utilidad de las humanidades para contribuir en el cambio social de fondo.

¿Cómo describiría su experiencia como docente en la Facultad de Humanidades?

Yo pienso que ha sido una experiencia fabulosa, lo veo como un regalo de la vida. He tenido la posibilidad de convivir con ustedes, con unas generaciones maravillosas. Me encanta dar clases y de compartir la formación y el conocimiento que he acumulado con los años. Creo que he podido dejar algo positivo en mis estudiantes, una forma de ver el mundo distinta y con más consciencia. La facultad me ha dado todas las posibilidades para realizar y continuar con mi proyecto sobre Heredia. Además, es doblemente especial para mí, porque siempre he sentido la necesidad del intercambio cultural con la gente. He intentado formar pensadores, jóvenes con pensamiento crítico. Ese es el fundamento de la universidad: aprender a pensar de manera profunda. Lo disfruto tanto que no lo considero como un trabajo.

¿Qué figuras han marcado su pensamiento y por qué?

Mis alumnos podrán constatar que José Martí es fundamental en mi vida. En Cuba somos muy martianos. Otras personalidades serían el padre Félix Varela y el filósofo José de la Luz y Caballero que fueron personalidades del siglo XIX que están en la base de la nación cubana. El propio José María Heredia que es considerado como el primer poeta de la nación. También me ha marcado una generación que inició la Guerra de la independencia y que me permitió fundar en mi ciudad, Bayamo, un centro de estudios de las raíces del pensamiento cubano: La Casa de la Nacionalidad Cubana. Más actualmente viene a mi mente el historiador Jorge Ibarra, un gran latinoamericanista y uno de los investigadores del Caribe más importantes. También debo destacar a Bolívar, y los padres fundadores de nuestras naciones latinoamericanas, su ideología me ha transformado mucho. Todos ellos lograron consolidar una obra donde a pesar de todas las derrotas, por más graves que fueran, nunca los llevaron a abandonar sus convicciones o sus objetivos. Eso me parece muy inspirador.

¿Qué la motivó para iniciar una investigación sobre José María Heredia?

Al igual que con Martí, en Cuba Heredia es una figura esencial. Desde que nacemos estamos en contacto con su literatura. Es nuestro primer poeta porque es el primero que se identifica con la nación en su lírica. Sus palabras se convirtieron en himnos de combate durante la época de la Independencia. Por sus acciones independentistas tuvo que huir a Estados Unidos y luego radicó en México, en Toluca. Él fue el primer historiador universal del continente. Tenía la idea de la necesidad del conocimiento universal como clave en los estudios. Fue un pionero en toda Latinoamérica. Cuando descubrí lo que él había trabajado durante esos años y logré rescatarlo para divulgarlo fue todo un acontecimiento. Llegó inclusive a niveles de gobierno como Magistrado del Estado y Diputado Fue uno de los fundadores de los primeros proyectos culturales del Estado de México: periodismo cultural, imprenta, biblioteca, director del instituto Literario del Estado de México. Desde Toluca su obra creativa como poeta, traductor, teatrólogo, periodista y orador se difundió a toda América y Europa. Me encanta su perspectiva sobre la vida, lo humanista que era en su proceder, su concepción de la   cultura como elemento esencial para el crecimiento humano y trasformador de la sociedad. Me impresiona la constancia, perseverancia y rectitud en sus principios éticos y morales que desarrolló a lo largo de su vida. Tengo que decir además que la UAEMex ha sido un instrumental apoyo para que continuara mi trabajo sobre este gran pensador, poeta y humanista universal que ha dejado su huella en nuestra casa de Altos Estudios. Tanto así que logramos que la obra herediana que trabajamos forme parte del Repositorio Institucional de la UAEMex, donde hoy se pueden consultar en la página más de cincuenta textos a través del siguiente link. Además, les doy la primicia que vamos a empezar a publicar los cuadernos heredianos.

¿Actualmente en qué proyectos se encuentra trabajando y cuáles son sus planes para el futuro?

Estamos terminando con estudiantes de servicio social, que han dado aportes decisivos al proyecto, y egresados de nuestra facultad, la paleografía de documentos legislativos y la transcripción de tres periódicos de Heredia y sus traducciones. Además, estamos realizando eventos por los doscientos años de la primera estancia mexicana del poeta (1818-1821). Hay otros proyectos de investigación desde Cuba. Desgraciadamente está muy dispersa la obra herediana y nuestro interés es localizar los textos de este autor para que sean accesibles de manera gratuita y así fomentar su difusión y estudios. Hemos encontrado ejemplares únicos en todo el mundo. Esto da cuenta la importancia de este hombre, su obra humanista es universal. Mi sueño es crear un centro de estudios de talla internacional que condense y promueva todas las obras sobre José María Heredia y Heredia.

¿Qué consejo le daría a los futuros historiadores e investigadores?

En primer lugar, que nunca pierdan la pasión por la historia. Sin ese sentimiento les va a costar mucho transmitir y trabajar. Como historiadores debemos estar constantemente leyendo, estudiando y repensando la historia en función de la transformación de nuestra realidad. Nuestro deber es difundir y convencer de la utilidad de nuestro trabajo para el mejoramiento humano. Es indispensable tener constancia y perseverancia para superar las dificultades de nuestro camino, pero cuando estamos convencidos de la importancia de nuestra labor social todo es posible. Crear es la palabra de orden, porque cuando nos convertimos en historiadores no debemos seguir y repetir mecánicamente lo que han hecho o dicho otros. Requerimos pensar críticamente por nosotros mismos, hay que replantearnos la realidad diariamente. Reflexionar es servir a los demás.

2 respuestas a “Un viaje de Cuba a México: la travesía de la profesora Onoria Céspedes”

  1. Tuve el privilegio de ser compañero de Onoria en un instituto pedagógico de nuestra provincia en Cuba y por muchos añios hemos sido amigos, pues vivimos en la heroica ciudad de Bayamo, cuna de nuestra nacionalidad.
    Para mi Onoria es un ejemplo de constancia, entrega y amor a la profesión.

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  2. Conocí a Onoria en el Gobierno de Bayamo una excelente persona, muy comprometida con la casa de la nacionalidad. Le deseo muchos éxitos laboral y personalmente.

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