Estela Rengel, la poesía de los sentidos

Por: Jorge Gallarza

Estela Rengel es una de las poetas españolas contemporáneas más interesantes, su escritura no tiene miedo de pronunciarse, se arriesga a ir por caminos inhóspitos que terminan por regalarnos poemas espectaculares. Los temas que aborda son lo corpóreo y así como el descubrimiento del ser en la cotidianidad de la vida.

Estela Rengel

Ecdisis es el título de su primer poemario, nacido en 2016, cuenta con 31 poemas y una carta que la autora recupera de su blog personal. El sujeto lírico de estos poemas es una voz femenina que expone la importancia de la mujer para sí misma, la toma como núcleo de inspiración. No estamos ante poesía feminista, sin embargo, si ante poesía femenina. Poesía intima.

“Desastres cotidianos” es uno de los mejores poemas que colecciona este volumen, en este texto podemos apreciar el tema de lo corpóreo abordado desde el deseo:

Hay gente que

con los ojos

escribe mapas en los cuerpos que se les antojan prohibidos.

Trazan las rutas que sus manos se imaginan

completando punto por punto

lunar por lunar.

El sujeto lírico expone su naciente lascivia, su fervor por recorrer un cuerpo al que se imagina como un territorio divino y, por ende, prohibido. Empieza el juego de la imaginación y el derroche.  

Hay manos que

son caricias

proclaman al tacto verdades silenciosas.

Sentencias agazapadas en los labios

que no se atreven a decir.

Sin embargo, también entra el aspecto sentimental, existe una proclamación de ternura que logra equilibrar el deseo sexual con la exploración de los sentimientos y las emociones. Los sentidos son protagonistas, por medio del tacto y de la vista se concreta esa cartografía carnal y amorosa, por otro lado, el oído es clave también para que se tracen las palabras de amor entre dos amantes que se confunden en un solo cuerpo, el sujeto lírico lo menciona en los versos siguientes:

Hay bocas que temblorosas

maquillan las noches en vela

orientándose a golpe de suspiro

con cada roce de palabra susurrada.

Y en consecuencia también el olfato entra en la invocación:

Hay olores que se pegan a la vida

y cuentan las historias que han conseguido

atravesar párpados incrédulos.

Corazas destruidas por el roce de un aroma en forma de memoria,

de humo de tabaco rubio como tú.

Es interesante ver cómo el sujeto lírico conceptualiza el olor, el aroma, por medio de una imagen que sugiere la proyección del otro a manera de epíteto: “el humo del tabaco rubio”. El poema concluye con estos versos:

Hay batallas fortuitas como las arrugas que se despiertan

a ambos lados de tus labios

cuando te imagino diciéndome que no.

Pero nuestros reencuentros no lo serán nunca mientras me quede,

al menos, un poco de locura

entre tanto desastre cotidiano.

Ese desastre cotidiano es el saldo que deja la inspección, el encuentro con lo palpable y lo soñado de ese cuerpo, con ese otro. Estela Rengel explora los sentidos con imágenes complejas por medio de lo corpóreo, se anima a exponer su belleza mezclada con lo trivial que puede llegar a ser la interacción con los objetos y otros entes que conviven con su yo poético.

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