EL ENCUENTRO CON LA FILOSOFÍA DE LA MAESTRA MARÍA DE LA PAZ

El hecho de ser humilde no te quita la fuerza intelectual, por el contrario, refuerza tu saber para mejorar cada vez más.

¿Cuál es su nombre y en qué licenciatura imparte clases?

Mi nombre es María de la Paz Ordaz Miranda, un nombre muy grande para alguien tan pequeña, y desde hace dieciséis años imparto clases en la Facultad de Humanidades, en la Licenciatura en Filosofía.

¿Qué materias imparte dentro de la Licenciatura en Filosofía?

Actualmente son cuatro, la primera es historia de la filosofía de mediados del Siglo XVII a la primera mitad del XVIII, la segunda es historia de la filosofía de la segunda mitad del XVIII a mediados del XIX, y las dos últimas son Didáctica General y Bioética.

¿Usted es egresada de nuestra Facultad?

Así es y con mucho orgullo, además hice la maestría en la UNAM en el área de Metafísica y Ontología, sin embrago, mi interés se inclinó más a esta última.

¿Cómo era usted en su época de licenciatura?

Creo que no he cambiado mucho, siempre he sido muy fiel en lo que digo y pienso, en otras palabras, no tengo filtros para dar mi opinión. Como estudiante fui muy “ñoña”, me encantaba ponerme retos, ya saben, tomar materias en ambos turnos, cambiar de grupo si consideraba que con tal docente no iba a aprender lo suficiente, tomar muchos cursos y conferencias, etc. De hecho, me aventuré a tomar un curso de paramédicos, así es, fui paramédico por muchos años. También tomé algunos talleres sobre apreciación cinematográfica, francés en la Alianza Francesa, entre otras cosas.  

¿Cómo era combinar esta parte de cinematografía, paramédica y la Filosofa?

Era un espectáculo surrealista, porque, además, compartía mi vida con personas que estaban en el mismo rubro que yo. Tenía muchos amigos en letras, además de los compañeros de carrera, por supuesto. En aquel entonces mi generación era muy pequeña, éramos alrededor de once personas, pero eso no nos detenía a involucrarnos, tuvimos un grupo de estudio, y para nombrarlo tomamos como referencia al “círculo de Viena”, lo llamamos el “Bien A”. Realmente nunca tuve tiempo para detenerme en algo, siempre estuve de arriba abajo en congresos, por supuesto, eso me ayudó a conocer a mucha gente que me vinculó a otros aspectos, y gracias a eso, pude hacer mi primera publicación en la revista Filofagía a nivel nacional. Esto me trajo más participaciones, impartí algunas ponencias en la UNAM que me hicieron sentir parte de la máxima casa de estudios.

¿Cuál es su aprendizaje más importante de aquella época?

Definitivamente tuve muchos, por ejemplo, estando en la Cruz Roja, y durante mi examen de especialidad en alta montaña mi instructor cayó y lamentablemente murió. Fue algo realmente fuerte y hoy te puedo decir que, lo que me ayudó a superar esto fue la filosofía. El compartir con una buena amiga de Letras el amor y deseo por participar en un encuentro de escritores del Estado de México también fue clave en este momento. Mi mayor aprendizaje es ese, el vivir con filosofía, y, sobre todo, a ser consciente de quién soy.  El filósofo es muy consciente de esto, tiene en alto sus valores y saca lo mejor de él como ser humano.  

Algo importante dentro de nuestro aprendizaje siempre serán nuestros docentes ¿Qué maestros marcaron su época estudiantil?

Sin lugar a duda el Dr.  Miguel Ángel Sobrino, pero antes de conocerlo estuvo Mijail Malishev, quien nos permitió como grupo abrir nuestro panorama a muchas cosas. El Dr. Noé Esquivel, de quien toda la vida he estado enamorada, ya todos lo saben, incluso él. También está el Dr. Manuel Velázquez, el Dr. Blanco Regueira, que, por cierto, no nos fue muy bien con él ese semestre. Recuerdo que solo aprobamos tres, y con la calificación más baja, entre ellos estuvimos el Dr. Ignacio Bárcenas, el Dr. Óscar Juárez y yo. Por último, mencionaría al Dr. Federico Adaya y a Maestra América Luna, quiénes fueron un ejemplo a seguir.  

Ya nos respondió parte de la siguiente pregunta, pero ¿existen compañeros de su generación que actualmente sean docentes?

Sí, bueno como ya te había comentado está el Dr. Óscar Juárez, él tomaba cursos en la tarde, también el Dr. Nacho Bárcenas, el Mtro. Adrián Isaac Rojas, el Mtro. Octavio Valdés, el Dr. Manzano con quienes hasta la fecha mantengo una hermosa amistad, eso sin mencionar al Dr. Pedro José Hinojosa, a quien conozco desde la preparatoria.

¿Qué la motivó a estudiar Filosofía?

Tenía dos opciones, estudiar Filosofía o medicina, hice mi examen a medicina, lo aprobé, pero no resultó ser como pensaba, nunca me hallé en la Facultad. A pesar de ello hice dos años que fueron suficientes para aceptar que no era lo mío. Me di de baja, dejé pasar un año que no fue sencillo, tuve una ruptura con mi familia por esto, pero tomé la decisión de hacer lo que me gusta. Resulta curioso, me decidí por filosofía a partir de las ideas de mi padre, mi familia paterna en su mayoría estaba conformada por masones-mormones, y ellos tenían ciertos tipos de libros que llamaban mi atención. Mi padre por ejemplo, tenía en casa los Diálogos de Platón, y aunque yo no entendiera ni siquiera la mitad del libro, mi deseo por conocer me inclinó propiamente al estudio de la Filosofía.

Si algún compañero se acercara a usted, ¿cuáles serían las líneas de investigación con las que podría ayudarle?

Los autores que manejo son: Descartes, Kant, y Soren Kierkegaard. También trabajé un poco a Foucault, pero finalmente me desencantó, así regresé a Kierkegaard que me fascina, él es mi autor de cabecera. Y en general, la Bioética.

¿Nos puede hablar un poco de la Bioética?

Justamente ahora estoy impartiendo esa asignatura, la Bioética es una disciplina joven. Empezó más o menos por los años sesenta con Potter, y surge no solo del hombre sino como una respuesta al deterioro ecológico que estamos viviendo. Esta trata de dar respuesta a muchos problemas que tienen que ver con la cuestión de la vida en términos generales.

Cuando digo que surge a raíz del deterioro ecológico que estamos viviendo no me no me refiero solamente, por ejemplo, al calentamiento global, sino a la dimensión del problema como tal, es decir, a las problemáticas que surgen de ello, la extinción es muestra de estas. Otro ejemplo es justamente la pandemia por la que estamos atravesando, la Bioética trata de encontrar o dilucidar respuestas a problemas que tienen relación con prácticas del ser humano en diferentes dimensiones, desde las ecológicas, médicas, hasta en experimentaciones etc.

¿Cómo es la maestra María de la Paz como docente?

En algunos rubros no soy tan exigente como me lo propongo, por ejemplo, en la disciplina. En general es una pregunta complicada, supongo que soy el tipo de maestra que se preocupa por sus alumnos, porque aprendan más, que, porque tengan buenas calificaciones, pero, sobre todo, que sepan y vivan filosóficamente, porque si la filosofía no los cambia, no tienen cabida aquí. Siempre trato de sean conscientes y responsables de sus actos y vida.

¿Qué libros han marcado su vida?

La Divina Comedia de Dante Alighieri, este me lo leía mi padre. Es una historia fascinante, y la parte que más me impactó es la del infierno. Otro sería Pedro Páramo, me encanta ese ambiente fantasmal.  El evangelio de los sufrimientos es uno de los que me han impactado, incluso desde el título. Cuando tenía diez años leí Las mil y una noches, fue fascinante y recuerdo mucho ese libro, actualmente no lo tengo, me parece que está en casa de mis papás. Otro libro que me marcó al leer fue Narraciones extraordinarias de Edgar Allan Poe, recuerdo que mi deseo era ser Edgar Allan Poe, en la posición de la filosofía.

¿Qué le gusta a la Mtra. María de la Paz?

Me gusta dormir, ¡perdón!, pero verdaderamente lo amo. Me encanta leer, no solo en cuestión de mi profesión, sino sobre otros temas, por ejemplo, sobre misterio e historias sobre los asesinos en México. También me fascina dar clases, es una de mis pasiones y aunado a ella hace nueve años descubrí otra, ser mamá.

Si tuviera la oportunidad de volver al pasado y conocer a algún personaje importante del mundo de la Filosofía, ¿a quién sería y por qué?

Obvio que a Kierkegaard. Lo admiro, me gusta parte de su melancolía, y todas esas cosas particulares que hacía como platicarle cosas a su bastón, etc.  

¿Qué quería ser de pequeña la Mtra. María de la Paz?

Quería ser médico. Siempre quise estudiar Medicina y fue un choque tremendo para mí ver como ese no era mi lugar. Creo que al final, al ser paramédico me saqué esa espinita por la medicina. 

Si su vida fuera una película ¿cómo se titularía y por qué?

No lo sé, supongo que sería algo como “Diez mil formas de vivir y morir diariamenteporque, finalmente yo creo que a diario vives y mueres, tienes que aprender a vivir tu vida y a tomar decisiones importantes y otras no tanto. Por ejemplo, entre dormir más o jugar con mi hijo, de entre estas, elijo la segunda.

Si tuviera la oportunidad de tener un superpoder, ¿cuál sería?

Volar, desde niña cuando soñaba que lo hacía era la más feliz del mundo. Me gustaría volar solamente.

¿Qué les aconsejaría a los estudiantes de Filosofía?

Que estudien, que aprendan a ser humildes, porque sin humildad, nunca van a saber qué es lo que les falta por aprender. He conocido a generaciones realmente soberbias, y considero que esto no los lleva a ninguna parte, el hecho de ser humilde no te quita la fuerza intelectual, por el contrario, refuerza tu saber para mejorar cada vez más, es tal y como dijo Sócrates “conocerte a ti mismo”.

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