Quiero escribir, pero no leer

Por: Alex Haro

De las primeras herramientas que debe (o debería) utilizar un escritor naciente de nuestro tiempo son las redes sociales. En cualquiera de ellas, resulta muy sencillo encontrar una comunidad bastante grande, y generalmente bien amistosa, de “colegas” y personas en el proceso que, sin importar en qué parte del camino se encuentren, están dispuestos a tender una mano a conocidos y extraños. Ahí es donde uno puede enterarse de premios, concursos, convocatorias, hallar consejos de gente con los mismos “problemas” e inseguridades diarias, encontrar recursos y libros bien útiles y, muchas veces, sondear el terreno para comprender el contexto artístico de Latinoamérica.

En uno de estos grupos, de Facebook, para ser más exacto, encontré una publicación que me llamó poderosamente la atención. Evidentemente, me reservaré nombres y detalles más precisos. El post decía más o menos lo siguiente: “Hola, yo soy… vivo en… y quería saber consejos para escribir, porque apenas estoy empezando. Pero, eso sí, no me gusta leer. Saludos”.

Como varios de ustedes estarán pensando, la mayoría de personas no comentó en lo absoluto, sino que se limitaron a reaccionar con “me divierte”. Y los que sí contestaron en la publicación fue, simple y sencillamente, para etiquetar a amigos con los cuales compartir su maravilloso hallazgo. Con total seguridad, lo que en verdad pensaban al respecto lo conservaron para sí mismos, entendiendo que las reglas de dicho grupo prohíbe el bullying.

Al principio, pensé que era una publicación de broma, como muchas otras que andan circulando en redes. Sin embargo, cuando traté de volver a revisar el grupo para realizar esta columna, no encontré el post, lo que me lleva a pensar que, quizá y solo quizá, la persona en cuestión hablaba completamente en serio.

Si se trata de la segunda opción, me gustaría decir aquello que para los demás escritores del mundo, que llevemos por lo menos dos meses intentando escribir, nos resulta obvio, en caso de que alguien por acá necesite leerlo, o escucharlo (imagínense que se los estoy leyendo con mi voz más bella y cariñosa posible):

No, lo siento amigo o amiga, eso simplemente no se puede. Un escritor no puede pretender mejorar su capacidad y su “talento” si no realiza, a la par de ejercicios de escritura diarios, una profunda labor de lectura de por medio. Borges, a quien Dios lo tenga en su Santa Gloria, dijo alguna vez: “solo hay una forma para aprender a escribir: escribiendo y leyendo”.

Leer es al escritor como el gimnasio para el atleta o como los ejercicios de práctica para el estudiante. Todo artista, y si mucho me apuran todo profesionista, necesita estudiar cada día de su vida por el resto de su existencia para mantenerse “en forma” dentro de su área. Para un músico, será de seguro el escuchar lo que pueda de sinfonías y melodías; para el actor es indispensable asistir a cuanta obra se encuentre en el camino; para el pintor resultará crucial adentrarse en museos y galerías durante horas y horas, devorando con sus ojos cada trazo y cada línea.

Bueno, lo mismo es para el escritor. Sin la lectura no hay escritor, así de sencillo. Pero, bendita maldición, aunque no hubiera quién escriba, jamás se acabará la lectura. En el arte como en la mayoría de los escenarios de la vida, no existe el camino “fácil”, no existen los atajos.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: