Todo está en el después

Por: Alex Haro Díaz

Para este punto no es sorpresa que idolatre a un nivel quizá enfermizo la obra del maestro del terror contemporáneo: Stephen King. Si has leído algo de lo que he escrito, o has intercambiado cuarenta palabras conmigo, sabrás la importancia que dicho escritor ha tenido en mi desarrollo lector y artístico, aunque me sienta un tanto egocéntrico al escribir así de mí mismo.

Sin embargo, cuando alguien descubre el inmenso amor que le tengo a la mayoría de sus libros, y que mi fanatismo no me ciega a ver y constatar la calidad artística de su obra, generalmente la pregunta de siempre es: ¿y qué me recomiendas leer de él? Dicho cuestionamiento es, a la vez, tan sencillo como complicado.

Por un lado, siempre me puedo ir a la segura: It, El resplandor, Mysery, 22/11/63, Doctor Sueño… y los otros siete u ocho libros del sujeto que, sin lugar a dudas, serán parte del canon en muy poco tiempo, sino es que ya son considerados como tales.

Pero, por el otro lado, mi fanático interior se queda insatisfecho con esa respuesta. A veces, la considero un tanto reduccionista. Vamos, siento que es como preguntarle a un conocedor de la obra de Queen por una recomendación y que nomás dijera: “pos escucha ‘Bohemian Rhapsody’, esa es la buena”. ¡No! Freddie Mercury se retorcería en su tumba, y con justa razón.

El problema de recomendar un libro “fuera de la caja” para comenzar con King es que los más conocidos lo son por una razón en específico: son los mejores. En ellos se encierra toda la magia y capacidad de este escritor. Precisamente por eso también son algunos de sus títulos más largos.

Entonces, ¿cómo hacerle para recomendar algo que me convenza por completo y que, a la par, no caiga en la repetición perenne de títulos? Pues hallé la respuesta hace muy poco. Después, novela publicada en el presente año, concentra las mejores cualidades de la pluma de King en tan solo 250 páginas.

La premisa es sencilla: un niño es capaz de ver y hablar con los muertos como si fuera cualquier cosa. Suele encontrarlos cerca de donde murieron, o frecuentando lugares especiales para ellos, y los identifica pues visten la misma ropa con que terminaron su vida; o, en los casos horrorosos, los espectros reflejan la apariencia penosa consecuencia de una muerte violenta o accidental de gravedad.

No está inventando el hilo negro, lo sé, pero es que no hace falta hacerlo. Una de las mayores cualidades de King, y de todo buen escritor si mucho me apuran, es mirar las cosas de siempre con una perspectiva “distinta”. Ya lo dijo Borges: “no hay nada nuevo bajo el sol”. Y Stephen es un experto en sacarle provecho y jugo a los temores más elementales y primitivos de los humanos.

En este libro, insisto, vemos las mejores cualidades de la prosa de Stephen King: narración ágil, personajes con voces perfectamente bien definidas, suspenso alucinante, escenarios terroríficos, escenas brutales y momentos de emoción que parecen llevar al éxtasis al lector. Eso ya lo conocemos de King.

No obstante, también podemos ver en esta novela cualidades “nuevas”, por decirlo así, de este hombre. Se los digo con conocimiento de causa, no por nada he leído a este sujeto a través del paso de los años: el libro es fiel testigo del crecimiento del “rey del terror”. Y me refiero a un crecimiento en todos los sentidos, tanto profesional como humano. Me encantaría explicar mejor cómo, pero siento que podría hacer un “spoiler” con mi atrevimiento.

En resumen, Después es una novela casi perfecta, hasta el título quedó como “anillo al dedo” por un sinfín de razones tanto intra como extraliterarias. Seas o no aficionado del terror o de King, debes darle una oportunidad a este libro, que se lee en una sentada, pero que deja una huella eterna.

Hazlo, y no lo vayas a dejar para “después” … (ba dum tsss). Ya sé, ya sé: pésimo chiste. Tenía qué, ahí estaba la oportunidad. Cuando me emociono de más caigo en la “comedia” más simplona del mundo. No me puedes culpar, estoy hablando de Stephen King. ¿Qué otras cosa podría hacer si no es emocionarme del todo?…

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