Literatura femenina y teoría literaria: El camino de la Dra. Berenice Romano

«Leer no es solo una anécdota o la historia de alguien más, sino que es un objeto organizado de manera compleja. La teoría nos muestra lo bello del texto, nos ayuda a comprenderlo en su fondo»

¿Cómo inició su gusto por la literatura?

Desde niña, mi papá era lector y me aproximó a ella, aunque él era médico. Me acuerdo que cuando íbamos al súper, si veíamos algún libro y se lo pedía, me lo compraba sin dudar, pues decía que libros nunca me faltarían. De mis tres hermanos soy la que más se interesó en la lectura, aunque me tardara, pero siempre estaba leyendo literatura.

Antes de empezar la licenciatura, ¿pensó en estudiar otra carrera?

Estudié Ciencias de la Comunicación con el deseo de buscar una carrera humanista, pues en aquel entonces la carrera de Letras no estaba bien formada en Toluca. Tenía materias como filosofía, tres cursos de literatura, guion y apreciación de cine. Aunque estudié Comunicación, siempre quise hacerlo buscando la línea del arte, leer y escribir.

¿Cómo fue la Dra. Berenice durante la licenciatura?

Fui relajada, soy de pocas amistades y grupos reducidos de amigas, pero muy platiconas y juguetonas en clase; los maestros nos sacaban por platicar, aunque en las asignaturas que me gustaban sí me aplicaba, sobre todo me llamaban la atención materias como fotografía, radio y cine. No me consideraba una matadita, solo cumplía con mis tareas y clases.

¿Cuáles son los libros o autores que marcaron su vida profesional?

Empecé a leer a los rusos; recuerdo con mucho cariño libros como los de Dostoievski, y franceses como Zola o Balzac, pero los autores rusos me gustaban mucho: Tolstoi, Pushkin, entre otros. No sé si marcaron mi formación profesional, pero siempre los tengo presentes.

En su trayectoria académica, ¿cuál ha sido su línea de investigación?

La línea de investigación se va haciendo en el camino, a veces ésta es la que te encuentra, ya sea por invitaciones a proyectos, reflexión y repetición de temas, etc. Definitivamente, la literatura de mujeres ha sido mi línea de investigación; trabajo desde hace más de 25 años en un seminario llamado “Taller de crítica literaria Diana Morán” en Coyoacán. Dentro de la línea del feminismo y la literatura de mujeres, me interesan también las escrituras del “yo”, como la autobiografía y la autoficción.

¿Cuál cree que sea el papel de la escritura femenina en la sociedad actual?

Yo creo que hay un boom nuevo de literatura femenina. Estamos presenciando un momento muy interesante para las voces femeninas; las editoriales están publicando a más mujeres, pero es interesante revisar lo que están escribiendo y cómo plasman su presencia en la sociedad. También llama la atención ver cómo después de un momento en el que la literatura femenina se dirigía, sobre todo, a ser introspectiva y a hacer revisiones de lo que se creía “lo femenino”, lo íntimo y la sexualidad; ahora lo que más importa es hacer un cuestionamiento social a partir de la visión femenina, por todos los problemas que, desde luego, existen en la sociedad respecto a lo que significa ser mujer y de lo difícil que es serlo.

¿Tiene alguna autora o algún texto favorito escrito por autoras?

Ahorita estoy trabajando en un proyecto sobre el neogótico y el nuevo horror de literaturas femeninas. No tengo escritora favorita, pero sí he estado descubriendo muchos textos que son muy interesantes, por ejemplo: Mandíbula de Mónica Ojeda, Cadáver exquisito de Agustina Bazterrica o Entierren a sus muertos de Ana Paula Maia. Más que tener una escritora, me encuentro explorando en textos que sean importantes en este momento; tengo escritoras japonesas que leo por placer, como Yoko Ogawa, y siempre estoy viendo qué se publica de Margaret Atwood o de Siri Hustvedt.

¿Usted tiene otras aficiones o hobbies personales?

Me gusta mucho tejer, bailar y hacer ejercicio.

¿Qué libros está leyendo últimamente?

Libros de mujeres, ahorita estoy leyendo a Andrea Chapela con su libro Ansibles, perfiladores y otras máquinas de ingenio, es un conjunto de cuentos de ciencia ficción que me está gustando bastante.

Si tuviera la oportunidad de conversar con algún escritor o escritora de cualquier etapa histórica, ¿a quién escogería y por qué?

Me gustaría hablar con Siri Hustvedt porque ella se me hace una escritora muy interesante, no solo escribe literatura, sino también ficción y ensayo. Se dedica a explorar cuestiones que le apasionaban mucho dentro del psicoanálisis, y vincula cuestiones de cultura, psicoanálisis y filosofía. En esta escritora veo sumados muchos de los intereses que a mí me llaman la atención.

En su opinión, ¿cuáles serían los tres libros indispensables que todo estudiante de literatura debería leer antes de egresar?

Creo que yo recomendaría más bien a autores; los libros de ficción siempre están ahí, pero muy pocas veces los estudiantes se acercan a los libros teóricos. En mi opinión, deberían aproximarse alguna vez a Barthes, Bajtín y a Ricoeur.

¿Cuál es su parte favorita de ser docente en la Facultad de Humanidades?

Los alumnos. Desde que entré a la Facultad de Humanidades, lo primero que me llamó la atención fueron los estudiantes, cómo estudian, cómo trabajan y la manera en que se comprometen. El trato con ellos es muy distinto, a mí me encanta que sean entregados y comprometidos; el ver cómo van creciendo y cambiando conforme pasan de semestre es una enorme satisfacción como docente.

¿Cuántos años lleva dando clases?

Más de 25 años, en la facultad ya casi 14 años.

¿Cuál es el tema que más le gusta dar en clase? ¿Qué la motiva para seguir enseñando a las nuevas generaciones?

Me gusta trabajar a los posestructuralistas: Derrida, Deleuze, Barthes. También me gusta mucho la literatura vista desde el interior, la concepción de cómo está construida y qué se dice en un texto literario. Eso es precisamente lo que me motiva a enseñar, que los estudiantes entiendan que leer no es solo una anécdota o la historia de alguien más, sino que es un objeto organizado de manera compleja. La teoría nos muestra lo bello del texto, nos ayuda a comprenderlo en su fondo.

Desde su punto de vista, ¿cuál es el mayor reto de estudiar un posgrado?

Buscar el camino por el cuál especializarte, mantener la vocación de querer encontrar un interés profundo por trabajar sobre algo, sobre una línea. La maestría y el doctorado son especializaciones desde lo literario, el reto es que debes estar seguro de que eso es a lo que quieres dedicarte el resto de tu vida y decidir qué líneas o campos serán tu especialidad.

¿Ha encontrado algún reto en la investigación literaria en México?

Siempre hay retos, lo que nosotros estamos intentando hacer es publicar, ya sea que quieras publicar en una revista y de pronto los lineamientos, la concepción y las ideas que hay alrededor de cómo se tiene que trabajar un artículo en el extranjero son a veces distintas a cómo nosotros las trabajamos aquí. El reto es empezar a entender cómo trabajan revistas españolas o francesas, por ejemplo, para crear artículos que vengan bien a ciertas revistas y que se puedan difundir mejor. Es difícil encontrar medios y caminos para publicar en México.

¿Cómo considera usted las aportaciones que se pueden dar en materia de teoría literaria? ¿Todavía es vigente?

Hay mucha teoría ahorita en los orientales, aportaciones donde la literatura al final del día responde al contexto y mucha teoría que revisa la cultura o la sociedad actual, la cuestión de las redes sociales y cómo se va a modificar la sociedad (o no) a partir de virtualidades. Siempre va a haber aportaciones, porque finalmente todo lo que se puede producir como discurso surge de la cultura y esta se va modificando y cambiando con el tiempo.

Es muy importante que los alumnos comprendan que las teorías no vienen a superarse las unas a las otras, sino que responden a una historia de la crítica literaria que hay que conocer.

¿Qué consejo le daría a los estudiantes de primer ingreso y a aquellos que están por egresar?

El primer semestre es una oportunidad para cuestionarse a sí mismos sobre sus propios intereses y si en verdad desean dedicarse a la literatura. Deben saber que lo que viene después es leer con detenimiento los textos, esforzarse para escribir mejor y comprometerse con su formación personal, que no solo va anclada a los profesores y a las clases. También es tener presente que debemos autoformarnos. Para los que van egresando, tengan paciencia, si desean buscar un empleo pronto, es importante comenzar a generar experiencia e ir dando clases allá o acá, todos empezamos así. Nunca dejen de formarse.

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