La literatura personal

Por: Alex Haro Díaz

No es raro encontrar, como lectores, que muchos escritores deciden hacer obras autobiográficas o “ficciones” que sirven para hablar del autor a un nivel más personal y humano, especialmente con aquellos con cierto nivel de reconocimiento y fama. Pareciera que, ya hacia el final de sus vidas, los escritores son seducidos por el canto de unas sirenas que los arrastran hasta el campo de la autocontemplación.

No obstante, y por extraño que esto pueda parecer, algunas veces podemos hallar absolutas joyas escondidas detrás de la escritura autobiográfica de nuestros autores favoritos. La pregunta clave que vale la pena formular aquí es: ¿por qué se da este fenómeno?, ¿por qué nos deleitamos tanto en el conocimiento de la vida íntima de autores que nos enamoraron, justamente, por alejarse de esa “realidad normal”?

La respuesta fácil es, creo, decir que nos encanta el chisme. Y si bien esto es absolutamente cierto en la mayoría de los casos, y con orgullo me incluyo en ese grupo, también me parece que es simplificar demasiado la realidad detrás de estas obras. Me explico: claro que nos fascina enterarnos de los “sucios secretos” de grandes autores. Pero, si solo fuera un interés morboso detrás de la vida de cierta gente, nos bastaría con ver algún melodrama de televisión o leer un hilo de Twitter. ¿Por qué, entonces, la gente se devora libros de cientos de páginas para conocer la vida de sus escritores favoritos?

Me parece que la clave es, como en la literatura misma, la diversificación de perspectivas que estas obras autobiográficas nos ofrecen. Dentro de sus páginas, además del “santo y seña” de la vida de x o y, nos encontramos, muchas veces, enormes pistas y claves para comprender cómo funcionaban la mente de esos genios.

Y para muestra un botón, como dirían en mi pueblo. Los lectores de Kafka sabrán bien que, en varias ediciones de su máxima obra, La metamorfosis, circula una presunta carta que el famoso escritor redactó para su padre. Si bien la lectura de esta epístola  no es indispensable ni mucho menos para disfrutar las aventuras y desventuras de Gregorio Samsa, sin dudas el conocimiento y la comprensión de este texto le da otra significación, otra dimensión, a la novela.

Algo similar pasa al leer biografías como la de Elías Nandino, famoso escritor mexicano obsesionado con la sexualidad y la muerte, y el extraño punto medio donde estas se encuentran y discuten. Cuando el lector puede acercarse a los sucesos que más narraron al autor, desde la narración y descripción de él mismo, le permite comprender de mejor manera qué lo impulsó a escribir, quién lo influenció y, sobre todo y más importante aún, qué trataba de decir con sus textos.

Al final del día, la literatura de corte más “personal”, por decirlo así, nos encanta porque nos recuerda que nuestros escritores favoritos, con todo su aura sobrenatural de genio y dios, también son humanos, como nosotros.

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