Conozcamos a Juana de Asbaje

Por: Diana Hernández

En quincenas anteriores hemos hablado sobre algunos dramaturgos, los 3 grandes clásicos: Shakespeare, Lope de Vega y Moliere, que, sin duda, dejaron su huella en la historia mundial del teatro.  Sin embargo, no debemos olvidar que, en la escena artística las mujeres también dejaron su marca, aunque en ocasiones de una manera no tan mediática como sus contemporáneos varones, ya que en algunos casos tuvieron que pasar años para que muchas mujeres fueran reconocidas.

Hoy hablaremos de la llamada décima musa, la representante mexicana de la importante literatura del Siglo de Oro español, Juana Inés de Asbaje Ramírez de Santillana, mejor conocida por todos nosotros como Sor Juana Inés de la Cruz.

Sor Juana nació en el actual estado de México, no se sabe a ciencia cierta si nació en 1648 o 1651, pero creció con sus abuelos paternos en la hacienda de Panoaya en Amecameca, donde actualmente se encuentra un museo dedicado a ella, en este sitio aprendió no sólo a leer y escribir en español a la edad de 3 años, si no que, además, en gran medida gracias a los trabajadores de la hacienda, aprendió la lengua náhuatl, así como muchas tradiciones del México prehispánico.

Para la época en que Juana Inés creció, la educación para las mujeres era sumamente restringida, factor que habla de su innata genialidad y capacidad. A los 8 años escribió su primera obra, la Loa al Santísimo Sacramento una pieza teatral corta dedicada a la festividad del Corpus Christi; para esta misma edad Juana ya estaba aprendiendo y dominando el idioma latín.

A los 15 años comenzó a formar parte de la corte del Virrey de la Nueva España como dama de compañía de la virreina, en aquella época la corte del Virrey era uno de los círculos más doctos e ilustres, en el cuál Juana ya era conocida por su gran inteligencia y astucia.

Un par de años después, por su decisión de no casarse, Juana decide ingresar a la orden religiosa de las Carmelitas descalzas. Sin embargo, este intento duró apenas algunos meses, debido a las muy estrictas reglas de esta orden. Su vida religiosa finalmente se decreta con la orden de las Jerónimas donde toma su hábito definitivo como Sor Juana Inés de la Cruz. Ella moriría finalmente en este convento a la edad de 46 años víctima de la epidemia de tifus que se desataba en la capital.

Sor Juana se desempeñó en la literatura, la lírica, el auto sacramental y el teatro. Siendo algunas de sus obras más famosas: Los empeños de una casa, Amor es más laberinto y el auto sacramental Divino narciso.

Hay tanto por conocer de la vida y obra de Sor Juana Inés de la Cruz, espero que con este pequeño resumen de su vida les haya creado un poco de curiosidad y se animen a conocerla más a fondo.

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